HECHOS:
La actual situación en la que se encuentra la economía peruana se puede calificar como un punto de inflexión en donde bien se puede ir para adelante o sino desbarrancarse.
La actual crisis que enfrentan la economía norteamericana como europea, las cuales solo alcanzan a calmar los déficit y prolongar sus consecuencias sin dar esperanza de escapatoria.
El boom económico de los gigantes asiáticos que muestran una alternativa para que la economía mundial no caiga en recesión, sin embargo estas economías son altamente vulnerables a los tipos de situaciones que puedan ocurrir es por ello que hay un desconcierto total con respecto a que irá a suceder......
ANÁLISIS:
El Perú depende de sus exportaciones que en un 75% son mineras y que estas representan alrededor del 60% de los ingresos fiscales.
Europa y Estados Unidos representan más del 60% del consumo global (y casi 50% del PBI) y la demanda interna de China, que ha devenido en la gran esperanza de occidente para cargar con el crecimiento mundial, solo representa el 35% del PBI de ese país, la cosa no se ve clara.
Como explica el jefe de la oficina de representación de Interbank en ese país, Juan Carlos Ríos, lo que está haciendo al moderar su tasa de crecimiento tiene que ver en primer término con que la inflación se les está escapando de las manos (por encima del 5%) y si controlarla les costará sacrificar cuatro puntos de crecimiento, pues ni modo. La carne de cerdo es un insumo equivalente al pan o el arroz en el Perú y ha estado subiendo a tasas de entre 50% y 70% cada año. La caída de la demanda externa es ciertamente un factor importante, pero no el determinante.
“Ellos están impulsando el crecimiento del consumo y la demanda interna, están invirtiendo en desarrollar su sector de servicios, en armar programas de desarrollo de tecnología e innovación y dando incentivos a las empresas –nacionales o extranjeras– que quieran invertir en las ciudades del interior, ahora hay bancos internacionales funcionando en ciudades donde antes no había nada [...] el modelo exportador y de inversiones se acabó en el 2008 y ellos ya lo sabían entonces”, afirma Ríos.
Ese impulso hacia el interior ha sido en detrimento de las ciudades industriales y manufactureras de la costa. Ahora que en el interior también hay trabajo y oportunidades, la migración hacia la costa se ha desacelerado haciendo escasear y, consecuentemente, encareciendo la mano de obra, lo que ha afectado sobre todo a su sector textil que ha visto crecer sus costos en un 25% en promedio. Pero tampoco les quita el sueño.
CONCLUSIONES:
Los chinos están en una etapa de cambio, de pasar su economía de un modelo exportador a uno intensivo en investigación, desarrollo y servicios.
RECOMENDACIONES:
“Hay que subirnos a su carro, como hace Brasil, que está buscando cómo complementar a la demanda futura de China”, recomienda Zapata y tal vez tenga razón. Lo más probable es que el mundo se hunda en una recesión y que China, con sus cifras ambiguas y poco transparentes, lo mire casi sin parpadear. Después de todo, con tanta gente y un país económicamente partido en dos, parece tener siempre un plan B.
Si es así, nuestro peor escenario sería uno de crecimiento lento por un par de años, para lo que hay balas y espacio suficientes. Y luego, a ponernos a estudiar mandarín y a desarrollar tecnología y capacidades. Porque las piedras que todavía hoy nos dan de comer, no son eternas.
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